Septiembre 2005

 

 

 

 

 

 

 

Argentina.
2000. 91 min.

Dirección y Guión:
Alejandro Hartmann.
Fotografía:
Alejandra Martín.
Diseño de producción:
Tatiana Mereñuk.
Edición:
Mario Pavéz y Fernando Vega.
Diseño de Sonido:
Fernando Vega.
Música:
Javier Ntaca.
Producción ejecutiva:
Augusto Di Benedetto y Alejandro Hartmann.

 

por MARÍA IRIBARREN

 

La idea de "clonación" es tan antigua como la de un dios infinito y todopoderoso. De hecho, según algunas escrituras rituales, el hombre es un clon ("fue creado a imagen y semejanza") de esa entidad superior.

Sin embargo, la clonación como práctica reproductiva estuvo determinada por condiciones históricas precisas. Sea cual fuere la consideración ética que esa práctica suscite, el concepto de "clon" resulta análogo al de serie (un semejante concebido de manera industrial) y, en este sentido, hay que datar la experiencia bajo la dinámica de producción capitalista.

Clon, de Alejandro Hartmann, aborda estos asuntos aplicando una mirada que se balancea entre la ciencia ficción, el humor negro, el absurdo y la alucinación. Las imágenes distorsionadas por el gran angular, la coloración azul de ciertas escenas, los encuadres "torcidos", no hacen sino enfatizar la "sensación" de artificio (científico y existencial) que moviliza la existencia de un puñado de personajes que, por su naturaleza, son de hecho criaturas de respiración artificial.

En el transcurso de una investigación sobre clonación humana, Natalia (la periodista que interpreta Rosa Martínez Rivero) traba relación con Héctor Rossi (encarnado por Marcelo Zanelli), el hijo de un científico argentino, precursor local de ese tipo de experimentos y, en su momento, subestimado por la comunidad científica. A su turno, la pesquisa va a fracasar para abrir la puerta a un vínculo minado por la intriga y la sospecha acerca del otro.

En los márgenes -o no tanto- de la trama argumental, Clon pone la cámara sobre una colección de objetos y hábitos que delatan su familiaridad cultural con la idea de clon -de serie-. Además, desliza más de un interrogante en torno a la construcción de la propia identidad y los contornos éticos de un logro científico que los medios anuncian con liviano regocijo.

Por último y de muchas maneras, la película postula que "ser hijo de" conlleva una responsabilidad y que, en ningún caso, es un renglón gratuito de la biografía personal.

Cortometrajista, clipero de Illya Kuriaki, Todos tus muertos, Las Blacanblus y Los Piojos, entre otros, asistente de dirección de Martín Rejtman en Silvia Prieto, director de la miniserie Hospital Público que emitió América en 2003, en su primer largometraje Hartmann puso en juego una batería de recursos visuales que logran un contraste notable con las actuaciones secas y económicas del elenco (que se completa con Marilyn Sánchez, Daniel Valdéz, Nuri Abramowicz y Audry Gutiérrez Alea).

También, dejó explícito su punto de vista. Al ser interpelado por Natalia, Héctor (¿asumiendo la voz del director?) conjetura y conciente en que "con los mismos sonidos se pueden decir cosas lindas, cosas horribles. Las mismas partículas elementales están en el fuego, en el aire, en el agua. Todo es un problema de orden, de sintaxis... Y de intención".©

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