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por MARíA IRIBARREN
Intrigas policiales, documentos cuya trama resbala bajo la textura de la ficción, películas-ensayo. La de Gustavo Postiglione es una obra (abierta, en progreso) que se resiste a las clasificaciones. Tal vez ese ademán (y la polémica que instaura) definió que la organizadora de la Séptima Quincena de Cine Argentino en París (también conocida como "La Sudestada") programase una retrospectiva completa del rosarino, seguida de la presentación de Cine Instantáneo, "un libro de palabras y reflexiones sencillas que intentan aportar a una discusión necesaria acerca del rol que ocupa la cultura en el diseño del país que queremos o que soñamos", según lo define el autor. A principios de mayo, unos días antes de embarcar rumbo a Francia, Gustavo Postiglione dialogó con Cinecrópolis. En tu libro Cine Instantáneo te definís como un cineasta de "los márgenes". ¿Los márgenes de qué: de la industria, de Buenos Aires? Por lo pronto los márgenes de la industria, al menos de lo que convencionalmente se entiende por industria. También los márgenes del país no sé si del país, pero sí un más allá de la frontera que establece que la cultura se piensa desde un solo lugar. De hecho, si revisamos la historia, el modelo unitario es el que prevaleció y el que determina que lo que no pasa por Buenos Aires o se genera en Buenos Aires, independientemente del color político que tenga, no sirve. Es un planteo que va de los sectores más reaccionarios a los más progresistas. Sin embargo, tus películas parecen cumplir aquello de "pinta tu aldea y serás universal". No son ni rosarinas ni porteñas, trascienden la identidad del lugar. Esa fue la intención. Uno trata de hacer algo que no quede sólo reflejado en lo inmediato que te rodea. De todos modos, aunque después se transforme en algo universal, la propia identidad tiene mucho que ver con el lugar desde el cual vos planteás el problema. Ese lugar preexiste a la obra. Me parece que, en las obras verdaderas, las marcas del lugar aparecen. Entonces sí se puede pensar desde un lugar no hegemónico. Lo que pasa es que, a veces, se empiezan las películas con el preconcepto de que eliminando algunos elementos propios se consigue llegar a otro lado. El ejemplo más tosco en este sentido, es lo que hicieron en Pol-ka con la serie Epitafios: hacer hablar a los actores con una especie de español neutro mezclado con argentinismos y porteñismos. Dio un híbrido que me planteó una distancia terrible con los personajes. Fue una imposición de la producción. Sí pero cuando vemos una serie mexicana, los mexicanos no hablan español neutro. Y los doblajes vienen de allá. Son imposiciones que no tienen mucho sentido. Lo mismo cuando se generan películas para que los europeos las compren y después no las ve nadie. ¿Qué valor tiene eso? Sí, poder viajar, que te den un premio o que te seleccionen para el Festival de Cannes y está bueno. Pero, ¿qué va a pasar con tu película? ¿Cómo llegaste a París? Nora Sack Rofman, que organiza La Sudestada, vive allá hace treinta años y, paradójicamente, es rosarina. En esa muestra pasé El asadito y El cumple y los estudiantes universitarios le dieron un premio. El año pasado, cuando Nora vino a buscar material, vio todo lo último, le gustó mucho el tema del libro y me propuso presentarlo junto con Miami. Además, también se va a pasar el Ensayo sobre Macbeth que hice para Canal 7. A mí me pareció muy bueno porque tener un reconocimiento afuera es una satisfacción que no se me dio acá, a pesar de que no son películas que sean condescendientes con la mirada europea. Las cosas tardan en llegar pero, de alguna forma, dan sus frutos. Uno de los rasgos característicos de tus filmes es la interpelación a las convenciones cinematográficas y al espectador complaciente. Tu punto de vista es sumamente crítico y los grandes medios no suelen ser el lugar apropiado para alentar polémicas. Fijate vos que, por ejemplo, el libro y Miami llegó a todos los medios y nadie salió a decir "qué cagada lo que escribió este tipo" o "qué cagada que es Miami". Pero, por otro lado, si te ponés a hablar tanto del libro como de la película tenés que meterte en una discusión en la que nadie se quiere meter.
Tampoco les reclamo. De hecho este año, cuando fui al Festival de Mar del Plata, me hicieron notas en Clarín y en Página/12. Lo que digo es que, puntualmente, tanto Miami como Cine instantáneo plantean puntos a discutir, que quedaron ahí como una braza caliente que nadie quiere tocar dentro del medio cinematográfico. Toquemos la "braza caliente". Cine instantáneo, es un concepto referido a los modos de producción. También parece jugarse allí, una poética que bucea las posibilidades del lenguaje cinematográfico de representar lo real. A ver, no me gustaría quedar encasillado en una sola manera de hacer cine. No es que después de El cumple y El asadito, todas las películas van a ser iguales. Ahí trabajé lo cotidiano con cierto grado de realismo y, de hecho, no sabés si los actores son actores o no lo son. Me pasó que, algunos periodistas con cierto prejuicio, negaban la posibilidad de que hubiera un relato que se estructure a partir de la improvisación profesional. Los actores son profesionales en la medida en que están trabajando en una obra que lo es. De otra manera estás poniendo la película o mi laburo en un nivel amateur y a eso también me niego. Yo no hago como Sorín que agarra al portero de la casa o del garage, le pone una cámara delante y lo filma documentalmente, haciéndolo pasar por actor, y después se olvida del tipo. Lo que hago es incorporar actores que, desde el momento en que empiezan a trabajar conmigo, van a seguir siendo actores. No me interesa que hagan turismo interpretativo. Me he tomado el tiempo necesario para ensayar todo lo que hiciera falta para que, llegado el momento del rodaje, tuvieran una formación que antes no habían podido obtener. Pienso que la ficción es ficción: aunque vos hagas de vos misma, desde que tenés una cámara delante, estás interpretando un personaje. ¿Hay tanta distancia conceptual entre tus películas y las de Sorín? Lo pongo como ejemplo porque me molestó mucho el personaje de El perro. Por momentos me pareció que se estaban burlando del tipo. Capaz que es un prejuicio y nada que ver. Como también me parece que, al igual que otras películas, fue totalmente sobrevalorada no sé, una película fallida ¿Cuáles otras? Una de las peores películas que vi en el último año fue Familia rodante. Pretende ser una cosa y es otra. Es una película netamente pensada para ser vista en Europa, para participar de festivales internacionales. La canción de León Gieco No tiene trama y, de golpe, tiene otra trama Lo mismo pasa con La niña santa: la película es una y, al final, se transforma en otra distinta. Esto tiene que ver, creo, con cómo a veces los medios y los festivales, hacen que algunos directores tengan que repetirse para ver si vuelven a hacer lo que hicieron antes. ¿Vos decís que Trapero o Lucrecia Martel perdieron fuerza expresiva? Yo a Lucrecia Martel, en ese sentido, la respeto mucho más porque me parece que tiene una línea de búsqueda particular, más allá de que se repita en la última. Creo que La niña santa es como La ciénaga 2 ¿No fue hacer foco sobre el conflicto que a ella le preocupa? Sí pero me parece que la película falla sobre el final porque quiere buscarle una vuelta que no no sé si tuvo que ver la mano de Almodóvar en la edición. De todos modos, la respeto porque me parece que es una mina para respetar. En cambio a Trapero no lo respeto porque también sé cómo se ha manejado con algunos actores y con alguna gente durante el rodaje. Yo lo conocía a Pablo y era amigo de él pero cuando me enteré de algunas cosas que lo acercan más a la vieja práctica del cine argentino que a los nuevos, me decepcionó. Y eso de alguna forma se refleja en la película. ¿Con qué directores contemporáneos argentinos sentís que hay una afinidad? Creo que hay gente que trabaja en lo suyo como es el caso de Lucrecia Martel. Otro, aunque lo que hace no me gusta, es Burman que me resulta muy honesto. Es un tipo que hace un cine comercial, industrial, no anquilosado en el pasado. Me parece que está muy bien que existan esas propuestas. O la de Adrián Caetano. Son gente honesta. Creo, más que nada, en las personas que mantienen una honestidad con lo que están diciendo. Por ejemplo, no me gustó su primera película pero Los rubios, de Albertina Carri, me gustó. Quizás no es el cine que yo haría pero no creo que haya especulación. Me parece que, en los otros casos, hay especulación, ya no les creo. Si alguien quiere hacer cine comercial y lo plantea, es sincero. Después, capaz que el tipo es un cagador pero, por lo menos la película, no trasmite algo distinto de lo que el tipo dice. Hay una dotación de directores que aprendieron a filmar con pocos recursos, bien o mal, las películas circulan pero, no se huele la voluntad de que sirvan a un debate en torno a la incidencia del cine en el desarrollo de la cultura nacional No me cabe duda. En buena medida, los que hacen cine hoy carecen de una formación intelectual que incluya aspectos que no sean específicamente cinematográficos, pero que permitan una visión del cine más amplia, en la que el contexto juegue un papel preponderante en la construcción del discurso cinematográfico. De todos modos, creo que esto se está revirtiendo con grupos de pibes más jóvenes que tienen otras inquietudes y plantean otras problemáticas, muchos de ellos desde el documental. Tal vez, me siento más cerca de estos pibes nuevos que de cualquiera de los que te nombré antes. ¿Cuándo vas a completar la trilogía? La tercera la voy a hacer con todas las de la ley. Está todo metido adentro del Incaa como para hacer una película, sin cambiar mi mirada, pero con plata. Poder experimentar como lo vengo haciendo pero en algo más grande. Estructural y narrativamente va a ser otra cosa, voy a alterar algunos planteos. Habrá momentos dentro de lo que conocemos como realismo y costumbrismo, y en otros va a saltar a una ficción total, con mezcla de géneros y formas expresivas. Visualmente va a tener la misma textura pero, con una escenografía fellinesca o delirante a lo David Lynch. ¿Tenés algún otro proyecto entre manos? Estoy trabajando hace bastante en una miniserie para televisión. Una producción grande que transcurre entre los años 30, 50, 60 y ahora, de género policial sobre una nieta de Gardel. Una cosa disparatada pero pensada como miniserie cinematográfica. Fue una idea de Cartoy Díaz, el director de TEA Imagen. Me dijo que estaría bueno hacer algo vinculado al tango pero que no sea lo folclórico. A partir de ahí se me ocurrió lo de la hija que tuvo Gardel con una diva de Hollywood. Hay una filmación secreta donde se lo ve a Gardel con una mina embarazada Y hay muertes y se mezcla lo político con la época, es fines de los 50 principio de los 60 y, después, viene la actualidad y Gardel y los mitos culturales. Se interesó gente de una productora grande de Buenos Aires O sea, tu historia sería al mito de Gardel lo que El código Da Vinci a la versión bíblica de Jesús Bueno, es jugar con la fantasía popular. Además, Gardel, no tuvo una hija con cualquiera, sino con Gloria Swanson, un año antes de morirse. Investigué y ella estuvo dos años desaparecida. O sea que, perfectamente, pudo haber tenido una hija con él.© |
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