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Este mes Cinecrópolis inicia una nueva etapa que, para los que hacemos la revista, significa un desafío. Cuando concebimos la idea de editar una revista de cine, antes que otra cosa advertimos la falta de información sistemática y ordenada en torno a las exhibiciones cinematográficas que se realizan en Buenos Aires fuera del territorio de los estrenos semanales (lo que, para abreviar, denominamos "circuito alternativo"). De inmediato "lo alternativo" desbordó la noción de itinerario para convertirse en un concepto más abarcador. Un primer aspecto, efectivamente, lo vincula a los espacios por los que circulan las películas que los exhibidores comerciales no incluyen en sus agendas. Dado que el mapa de salas resultó errático y disperso, nos propusimos organizarlo de modo de hacerlo visible y accesible. El segundo aspecto, nos llevó a considerar la experiencia de ver cine o, si se prefiere, a intentar rescatar esa práctica (sensorial, intelectual, lúdica, emocional, en ningún caso inocente) de las contaminaciones sonoras, olfativas y publicitarias a las que se ve expuesta en los grandes complejos. En este sentido, abrimos un espacio a los estrenos en el circuito alternativo, entendiendo que el riesgo que asumen directores, distribuidores y programadores merece ser acompañado. El último aspecto tiene que ver con la revalorización del oficio crítico y la voluntad de desarticular el prejuicio -¿la maniobra, el hábito?- que reduce al espectador al rango de consumidor aletargado y al incidente de ver cine, a la módica circunstancia de entretenernos. En definitiva, el cine y cualquier publicación que lo tenga por objeto, no debería eludir su capacidad de intervención (su influencia) en los modos en que, bien o mal, ese objeto artístico es percibido. A partir de este mes, reforzamos la propuesta ampliando el volumen de contenidos, diversificando los espacios de reflexión y enriqueciéndolos con el aporte de colegas destacados y críticos provenientes de otros campos. Además, renovamos la identidad visual de Cinecrópolis, sin desatender el compromiso original: colaborar con la formalización del circuito alternativo, avivar la polémica alrededor de los modos de ver/producir/exhibir películas, darle un lugar preponderante a las exploraciones estéticas y formales más radicales. A nuestros lectores, a los colegas, a los viejos y nuevos colaboradores, a los amigos, les agradecemos la confianza y la generosidad. En otro orden, aprovechamos estas líneas para corresponder el apoyo que nos brindan la Secretaria de Cultura y la Subsecretaría de Comunicación Social del Gobierno de la Ciudad, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Fox Latinoamerica Channel y Telefé. A todos, los invitamos a continuar juntos este trabajo.©
María Iribarren y Roberto Valle |
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