Julio 2008

Por GUSTAVO POSTIGLIONE

 

Vivo en Rosario, ciudad con sus particularidades, aquí nacieron el Che, Alberto Olmedo y el Gato Barbieri, se creó la Bandera Argentina, el rock nacional y un sándwich llamado "carlitos" que es un tostado de jamón y queso pero que en lugar de mayonesa lleva ketchup. Se dice que en Rosario uno patea una baldosa y sale un actor, un músico y hasta un cineasta.

Rosario lleva lo mitológico consigo y es propensa a crear cada día nuevas maneras de estructurar esa mitología, no es casual que los muchachos del campo llegaran con sus 4 x 4 para hacer el acto más importante de la derecha argentina de los últimos tiempos en la primera provincia “socialista” de la Argentina. Rosario parece legitimar en algún sentido lo político real por fuera de Buenos Aires, pero siempre desde la perspectiva de la distancia y del hecho de no ser del todo provincianos ni del todo porteños, aunque nos parecemos un poco.

Hace unos días tuve que escuchar en una charla -de la que formaba parte- que un productor de Buenos Aires le dijera a la concurrencia -en su mayoría estudiantes de cine locales- que el hecho de que llegara gente de la Capital para filmar en la ciudad les permitía a ellos aprender lo que no podían aprender aquí. El productor que solo contrató a dos o tres personas en roles irrelevantes para su película omitió o ignoró, que en Rosario en los últimos quince años se llevan rodados más de veinte largometrajes (muchos de ellos en video y unos cuantos en fílmico) y que hay profesionales con una trayectoria mucho más grande que la de él mismo.

La frase “ustedes son unos chicos muy talentosos y nosotros queremos colaborar” sería lo que mejor definiría esa situación instalada entre el interior y el exterior (Buenos Aires) en términos de producción cultural. En esa misma charla aclaré la confusión de este productor dando detalles precisos de lo que significaba producir por fuera de la gran metrópoli y por otro lado marcar que cuando hablamos de cine nacional nos estamos refiriendo a una falacia, ya que el término es engañoso o –mejor dicho- mentiroso. Lo nacional se entiende como el conjunto de manifestaciones que son representativas de los diversos climas, miradas, sensaciones y estados de ánimos de la cultura de cada lugar y que a su vez forman parte del todo. El todo cinematográfico argentino es, en un 89% porteño, en un 5% rosarino y en un 1% del resto del país.

Por suerte estos datos no nos asustan y en pocas semanas comenzaremos el rodaje de una nueva película: Días de Mayo, ubicada entre mayo y julio de 1969, en lo que se denominó el Rosariazo, una especie de hermano menor del Cordobazo y primo lejano del Mayo Francés. En blanco y negro, en cinemascope y con mayoría de actores rosarinos y desconocidos para el gran público comienza una nueva aventura cinematográfica por fuera de las fronteras del planeta cinematográfico central.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quiénes somos | Mapa de sitio | Publicidad

Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este sitio.
Cinecrópolis es propiedad de María Iribarren y Roberto Valle.
Optimizado 800 x 600. Buenos Aires, Argentina.